Las Escaras o Ulceras por presión (UPP)

Las escaras o úlceras por presión (UPP) son áreas de piel lesionada por permanecer en una misma posición (inmóvil) durante un período de tiempo demasiado largo. Estas úlceras pueden provocar infecciones graves, dolorosas, difíciles de tratar y que pueden llegar a amenazar la vida en casos extremos.

Algunas cifras:

  • 3% de los pacientes en el mundo sufren de ulceras por presión
  • Las úlceras por presión ocasionaron 29.000 muertes en todo el mundo en el año 2013
  • Su aparición puede ocasionar dolor, depresión, pérdida de la independencia, infección y aumento de la estancia y costes hospitalarios
  • La casi totalidad de las úlceras por presión pueden prevenirse
  • El coste del tratamiento de una UPP es 2.5 veces más caro que el coste de su prevención

Se diferencian cuatro grados de úlceras con sus correspondientes tratamientos:

Grado I (eritema no blanqueable): piel intacta con enrojecimiento no blanqueable de un área localizada generalmente sobre una prominencia ósea. El área puede ser dolorosa, firme, suave, más caliente o más fría en comparación con los tejidos adyacentes. Requiere de medidas preventivas como cambios posturales, utilización de almohadillas de protección y aplicación de aceites con ácidos grasos hiperoxigenados para evitar la posterior aparición de ampollas.

  • Grado II (erosión superficial o ampolla): se presenta como una pérdida de espesor de la dermis que da lugar a una úlcera abierta, brillante o seca, poco profunda con un lecho de la herida rojo-rosado sin esfacelos. En estos casos, a las medidas preventivas se le ha de añadir la higiene de la zona lesionada con suero fisiológico y/u otros productos como por ejemplo los apósitos hidrocoloides.
  • Grado III (pérdida total del grosor de la piel): pérdida completa de tejido. La grasa subcutánea puede ser visible pero los huesos o músculos no están expuestos. Puede incluir cavitaciones y tunelizaciones. La profundidad de una úlcera de grado III puede variar según la localización anatómica. Requiere una cura de la zona adyacente a la lesión, el tratamiento de la infección, la eliminación del tejido muerto, así como potenciar la cicatrización utilizando apósitos específicos.
  • Grado IV (pérdida total del espesor de los tejidos): en las úlceras de grado IV hay una pérdida del espesor del tejido con la exposición del hueso o el músculo. Las escaras pueden estar presentes en varias partes del lecho de la herida. Incluye a menudo cavitaciones y tunelizaciones. En estos casos, la profundidad de la úlcera también puede variar según la localización anatómica.
estado escaras

Las úlceras por presión están relacionadas a los siguientes factores de riesgo, los cuales pueden influir en su aparición:

  • Presión: se produce cuando la piel y el tejido quedan comprimidos entre el hueso y una superficie de apoyo (por ejemplo: una cama o una silla de ruedas). La sangre es incapaz de circular provocando una disminución de oxígeno y nutrientes a las células subyacentes;
  • Cizallamiento: ocurre cuando la piel y el tejido se mueven en direcciones opuestas;
  • Fricción: se produce cuando la piel roza contra una superficie de apoyo.

Las mayores zonas de riesgo son aquellas donde hay huesos que soportan el peso cerca de la superficie de la piel, por ejemplo, bajo los huesos de las nalgas (tuberosidad isquiática). Los hombros, las caderas y los talones también tienen un

alto riesgo de ulceración. El riesgo es mucho más elevado si la persona no se puede mover, va en silla de ruedas o está encamada. Existen diferentes escalas de valoración de riesgo de padecer UPP, por ejemplo la escala de Braden. Esta escala tiene en cuenta la percepción sensorial del paciente, la exposición a la humedad, la actividad, la movilidad, la nutrición y el roce y el peligro de lesiones. Todos estos aspectos son valorados y puntuados. La puntuación final determinará si un paciente tiene alto riesgo, riesgo moderado o riesgo bajo. Y según esto, se procederá a un tratamiento preventivo u otro para evitar la aparición de UPP, ya que la prevención siempre es más sencilla y económica que el tratamiento que conlleva el cuidado de las UPP.

En este contexto, cambiar regularmente la posición del paciente, mantener la piel limpia y seca y utilizar cojines específicamente diseñados para evitar este tipo de lesiones puede ser un buen programa de prevención de úlceras por presión.